La soledad, la depresión y los estados patéticos nos conducen inevitablemente a errores que juramos no volver a hacer. Llamar a un ex puede ser considerado como la recaída del drogadicto en la cocaína. Una vez terminada la experiencia adrenalínica sólo queda vacío, desasosiego y muchas ganas de cortarse las tetas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario